Pero... ¿qué hay de tu estado emocional? ¿Y si fuera lo más importante? ¿Y al final resultase que son tus emociones las que le acabas contagiando a ella? ¿Y si la ley del contagio emocional te aconsejara prestar más atención de tus emociones que de las suyas?
El contagio emocional no es magia. Es CIENCIA.
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